Pocas veces se da la
oportunidad de ver un momento de intimidad familiar del hombre encargado de
guiar los destinos del país. La ocasión se dio ayer durante un acto oficial, en
cuando Danilo Medina y su esposa, Cándida Montilla, quizás llevados por la
emoción, se dieron un tierno beso en los labios. Fue breve, pero emotivo y dejó
a los presentes complacidos con el gesto de amor. Algunos, inclusive,
aplaudieron de la alegría.
Medina y su esposa asistían
al inicio de los trabajos del Centro de Atención Integral a la Discapacidad en
Santiago que realiza en Despacho de la Primera Dama , segundo de esa naturaleza que
ejecuta la entidad.
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