Bahia, Brasil.- Después de casi 40 años, el local en donde funcionaba un cabaret, se convirtió en iglesia evangélica y en la fachada del local un anuncio dice: "Donde abundó el pecado sobre abundó la gracia".
La dueña y ex proxeneta Maria Amenade Coelho, de 67 años. Cerró el burdel y decidió abrir la iglesia para servir de testimonio a los residentes y sobre todo a los antiguos clientes. Tanto es así que hoy en día en el templo se reúne en sus diversos cultos, las prostitutas y los propietarios de otros burdeles que también han cerrado en la ciudad de Jequié, según publica Gospel Prime.
Jéferson Barbosa Ramos, 24 años, que ahora asiste a los servicios de la iglesia, recuerda: "Cada fin de semana que vine aquí de siete de la tarde hasta las siete de la mañana del otro día, bebía y me drogaba. Robé varias veces y tuve que permanecer en la cárcel durante dos meses, pero ahora estoy libre".
La policía apreso a María en la década de 1990 por haber empleado tres chicas adolescentes en el burdel. "Tenía un montón de droga, peleas, y todo lo malo. Pero estoy arrepentida por todo lo que he hecho y hoy soy otra persona que busca a Dios", dice María.
El testimonio de María es fuerte. Pasó 38 años en la prostitución, en sus propias palabras, en "opción de supervivencia". Su antigua casa de prostitución hoy en día atrae a decenas de personas para cada culto de la iglesia.
Fuente: Acontecer Cristiano

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