A Francisca la encontramos en el barrio San Pablo, Villa González, calculando la cantidad de servicios que haría para el mediodía.
Y Francisca, al enterarse, cruzó de inmediato a preguntarle a los trabajadores si tenían quien les cocinara y, al decirle ellos que no tenían a nadie, armó de una vez un comedor en su casa. "Resuelto el problema, les dije. Yo les voy a cocinar a ustedes. Somos de barrio y somos gente trabajadora, nos buscamos el peso". Francisca Martínez es madre soltera, ha criado solita a sus 5 hijos, rodando de barrio en barrio, lava que lava y cocinando aquí y allí por paga. Así llegó hace 11 años al barrio San Pablo y ahí vive tranquila, integrada con sus vecinos. "En esa obra hay muchos del barrio trabajando. Muchos me dicen: ¡doña, Dios le bendiga sus manos!". Es que Francisca tiene buen sazón y cuando se pone corazón en la cocina, queda buena la carne, sabrosas las habichuelas y el concón para salsearlo. #SomosdeBarrio | |
