Carlos Florián y Juan Mateo Cuevas, explicaron que miles de especies acuáticas son encontradas muertas flotando en las aguas del río ante la mirada indiferente de las autoridades.
Indicaron que en todas las inmediaciones, desde Jaquimeyes, El Peñón, Palo Alto, Cabral Cachon, Pescadería. La Hoya y Habanero, las aguas son envenenadas por pescadores.
Luego de recoger muertas las distintas especies de pez, camarones, crustáceos y alevines, la comercializan en el mercado público y otras se ofrecen en toda la carretera que comunica con Azua.
Florián y Mateo Cuevas, dijeron que han alertado a las autoridades sobre el peligro que representa consumir las especies acuáticas envenenadas.
“El ministerio de Medio Ambiente y las autoridades de Agricultura no nos hacen caso cuando acudimos a denunciar la situación”, revelaron.
Agricultores de las comunidades señaladas advirtieron que, sin saber que los peces y crustáceos fueron encontrados muertos flotando sobre las aguas, están alimentando a sus familias con ellos.