Salir de casa sin custodia
Deben salir de casa acompañadas por un mahram, un hombre guardián. Suele ser alguien de la familia y pasea con ellas para ir de compras o incluso para ir al médico.
Conducir
Oficialmente las mujeres no tienen prohibido conducir. Sin embargo, en la práctica no es asÃ. El Consejo de los Ulemas (máxima autoridad religiosa) ya ha advertido en varias ocasiones que las mujeres no pueden conducir. Algunas mujeres, tratando de desafiar estas convenciones, han empezado a manejar, lo cual las ha llevado a ser detenidas.
Llevar ropa o maquillaje que muestre su belleza
Por muy descabellado que pueda parecer en esta región del mundo, a las mujeres no se les está permitido mostrar su belleza. Para ello, tienen que usar la abaya, que les tapa el cuerpo por completo. Incluso está regulado por la policÃas religiosa (sÃ, tienen un cuerpo policial para ello), controla la vestimenta femenina y suele ser muy estricta, y pueden multar a una mujer por simplemente mostrar un dedo del pie.
Interactuar con hombres
Como parte de la segregación sexual, las mujeres tienen prohibido interactuar con hombres. Por ejemplo, cada edificio tiene su entrada para mujeres y su entrada para hombres.
Competir en determinados deportes
Pese a que dos mujeres han participado en los Juegos OlÃmpicos de 2012, un hecho tanto único como histórico, las mujeres tienen prohibido la práctica de deportes. Sin embargo, tras recibir duras crÃticas, Riad se ha comprometido a enviar a alguna deportista a los juegos de RÃo de Janeiro.
Probarse la ropa al ir de compras
Las mujeres deben comprarse la ropa y probársela en casa. Solo se pueden quitar la abaya en algunos probadores de tiendas de lujo. El hecho de imaginarse a alguien desnudo en un lugar compartido, es absurdo en un paÃs ultraconservador.
Usar el gimnasio de un hotel
Prácticamente ninguno de los hoteles del paÃs permite la entrada de mujeres en sus gimnasios. ¿La insólita razón? Los hombres no se sienten cómodos con que las mujeres los estén viendo
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