PANAMA (AP) - Los cancilleres buscan evitar asuntos espinosos o discutir algún documento sobre la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela en su encuentro preparatorio de la Cumbre de las Américas que se inaugura el viernes.
En su encuentro de la tarde del jueves, los ministros de Relaciones Exteriores examinaron el documento que presentarán a los mandatarios y que exige acciones serias para enfrentar la vieja desigualdad en el hemisferio. Revisaron, asimismo, los resultados y metas alcanzadas en las anteriores ediciones de la cita continental, dijeron funcionarios del gobierno panameño.
Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, arribaron con poco intervalo de diferencia el jueves por la noche al aeropuerto Panamá PacÃfico, en una antigua base aérea estadounidense al oeste de la capital. La presencia de ambos lÃderes en la cita tiene lugar después de que anunciaran a fines de año el restablecimiento de relaciones diplomáticas después de una ruptura de medio siglo.
La séptima Cumbre de las Américas se inaugura el viernes y sesionará el sábado. Los lÃderes buscan esta vez, con la ayuda de organismos multilaterales y de financiamiento, asà como del sector empresarial y de Estados Unidos, poner en marcha iniciativas que lleven la bonanza de las últimas décadas a los sectores más vulnerables del continente, donde la pobreza aún golpea a 167 millones de personas.
El encuentro preparatorio se realizó a puertas cerradas, pero el documento que analizan los cancilleres ya habÃa sido prácticamente consensuado en reuniones previas: se trata de un mandato a los presidentes para tomar acciones concretas en asuntos relativos a dotar a zonas pobres de los servicios básicos de agua potable, salud y educación, según una funcionaria de la cancillerÃa panameña que no está autorizada a hablar con la prensa por polÃticas internas.
También incluye esfuerzos para enfrentar la inseguridad, los nuevos flujos migratorios e impulsar la gobernabilidad y la participación ciudadana. La cumbre no tendrá esta vez una declaración final como tal, ni abordará asuntos polÃticos o conflictos entre naciones, luego de que en la edición anterior en Cartagena no se llegara a concertar un documento final por diferencias sobre Cuba y el reclamo argentino de las islas Malvinas.
Cubadebate, un sitio oficial cubano, dijo el jueves que conoció que en la cita que "no va a haber declaración de Panamá en la Cumbre por la postura de EE.UU. y Canadá, que han afectado el consenso de paÃses latinoamericanos y caribeños quienes han defendido posiciones relacionadas con el medio ambiente, el derecho a la libre educación y han solicitado el levantamiento de la Orden Ejecutiva contra Venezuela".
Sin embargo, la antesala de la cita hemisférica del viernes y sábado ha estado caldeada con protestas de simpatizantes del gobierno cubano por la presencia de activistas y disidentes de la isla en un foro de la sociedad civil, de donde saldrán recomendaciones a los lÃderes del continente.
"Me siento muy optimista del resultado de la cumbre", dijo el presidente anfitrión Juan Carlos Varela en una entrevista con The Associated Press. "Prácticamente en las cumbres mucho del trabajo se hace previamente, el diálogo polÃtico entre los paÃses, la preparación de los temas... lo que se espera es la unidad de las Américas, una polÃtica de estado enfocada en los problemas que afectan a los ciudadanos, dejando a un lado la diferencia entre los paÃses".
"Siento que el ambiente que se ha creado sobre la cumbre es tan positivo, que de por sà va a ser un éxito", pronosticó.
Pero probablemente la cumbre no se salvará de roces y recriminaciones. El presidente venezolano Nicolás Maduro ha dicho que entregará a su colega estadounidense Barack Obama una lista con millones de firmas de venezolanos que rechazan las recientes sanciones de la Casa Blanca y su declaración de que la nación petrolera representa una amenaza a la seguridad de la potencia del norte.
En su encuentro de la tarde del jueves, los ministros de Relaciones Exteriores examinaron el documento que presentarán a los mandatarios y que exige acciones serias para enfrentar la vieja desigualdad en el hemisferio. Revisaron, asimismo, los resultados y metas alcanzadas en las anteriores ediciones de la cita continental, dijeron funcionarios del gobierno panameño.
Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, arribaron con poco intervalo de diferencia el jueves por la noche al aeropuerto Panamá PacÃfico, en una antigua base aérea estadounidense al oeste de la capital. La presencia de ambos lÃderes en la cita tiene lugar después de que anunciaran a fines de año el restablecimiento de relaciones diplomáticas después de una ruptura de medio siglo.
La séptima Cumbre de las Américas se inaugura el viernes y sesionará el sábado. Los lÃderes buscan esta vez, con la ayuda de organismos multilaterales y de financiamiento, asà como del sector empresarial y de Estados Unidos, poner en marcha iniciativas que lleven la bonanza de las últimas décadas a los sectores más vulnerables del continente, donde la pobreza aún golpea a 167 millones de personas.
El encuentro preparatorio se realizó a puertas cerradas, pero el documento que analizan los cancilleres ya habÃa sido prácticamente consensuado en reuniones previas: se trata de un mandato a los presidentes para tomar acciones concretas en asuntos relativos a dotar a zonas pobres de los servicios básicos de agua potable, salud y educación, según una funcionaria de la cancillerÃa panameña que no está autorizada a hablar con la prensa por polÃticas internas.
También incluye esfuerzos para enfrentar la inseguridad, los nuevos flujos migratorios e impulsar la gobernabilidad y la participación ciudadana. La cumbre no tendrá esta vez una declaración final como tal, ni abordará asuntos polÃticos o conflictos entre naciones, luego de que en la edición anterior en Cartagena no se llegara a concertar un documento final por diferencias sobre Cuba y el reclamo argentino de las islas Malvinas.
Cubadebate, un sitio oficial cubano, dijo el jueves que conoció que en la cita que "no va a haber declaración de Panamá en la Cumbre por la postura de EE.UU. y Canadá, que han afectado el consenso de paÃses latinoamericanos y caribeños quienes han defendido posiciones relacionadas con el medio ambiente, el derecho a la libre educación y han solicitado el levantamiento de la Orden Ejecutiva contra Venezuela".
Sin embargo, la antesala de la cita hemisférica del viernes y sábado ha estado caldeada con protestas de simpatizantes del gobierno cubano por la presencia de activistas y disidentes de la isla en un foro de la sociedad civil, de donde saldrán recomendaciones a los lÃderes del continente.
"Me siento muy optimista del resultado de la cumbre", dijo el presidente anfitrión Juan Carlos Varela en una entrevista con The Associated Press. "Prácticamente en las cumbres mucho del trabajo se hace previamente, el diálogo polÃtico entre los paÃses, la preparación de los temas... lo que se espera es la unidad de las Américas, una polÃtica de estado enfocada en los problemas que afectan a los ciudadanos, dejando a un lado la diferencia entre los paÃses".
"Siento que el ambiente que se ha creado sobre la cumbre es tan positivo, que de por sà va a ser un éxito", pronosticó.
Pero probablemente la cumbre no se salvará de roces y recriminaciones. El presidente venezolano Nicolás Maduro ha dicho que entregará a su colega estadounidense Barack Obama una lista con millones de firmas de venezolanos que rechazan las recientes sanciones de la Casa Blanca y su declaración de que la nación petrolera representa una amenaza a la seguridad de la potencia del norte.
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