23/10/2014 07:40 PM - RedacciĂ³n
Miguel Vargas, presidente y candidato presidencial del PRD, presentĂ³ su posiciĂ³n este jueves con relaciĂ³n a la sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos contra la RepĂºblica Dominicana
DeclaraciĂ³n Ăntegra de Miguel Vargas.
1.- La SoberanĂa de la RepĂºblica Dominicana es sagrada e innegociable. NingĂºn paĂs, ni organismo internacional, ni tampoco ninguna Corte, tiene derecho a trazar pautas sobre nuestra ConstituciĂ³n y nuestras leyes en materia de migraciĂ³n y el rĂ©gimen de extranjerĂa.
2.- Ha sido mĂ¡s que obvio y evidente las presiones internacionales sobre la RepĂºblica Dominicana, ante el tema de la migraciĂ³n extranjera, asĂ como el prejuicio de algunos sectores, que desde antes de emitirse esta sentencia, se han venido expresando pĂºblicamente en contra del sagrado derecho de nuestro paĂs de fijar las normas migratorias, como lo hacen todos los paĂses del mundo como principio de derecho universal.
3.- La sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos no tiene efecto jurĂdico ni es vinculante con nuestra ConstituciĂ³n y nuestras leyes, toda vez que el artĂculo 93 de nuestra Carta Magna, en su literal L) establece dentro de las atribuciones del Congreso Nacional: “Aprobar o desaprobar los tratados y convenciones internacionales que suscriba el Poder Ejecutivo” y nuestro Congreso Nacional nunca ha conocido del Convenio firmado por el Ex Presidente Leonel FernĂ¡ndez para que nuestro paĂs sea signatario de la jurisdicciĂ³n internacional de dicha Corte Interamericana.
4.- Esta sentencia debe servir de oportunidad para que las autoridades del Gobierno asuman con mayor dignidad, responsabilidad, firmeza y gallardĂa, la defensa de nuestra soberanĂa y se le recuerde a la comunidad internacional y a todo el mundo que la RepĂºblica Dominicana ha sido el paĂs mĂ¡s solidario y colaborador con nuestros vecinos haitianos, pero no podemos ser los Ăºnicos en ayudar con los problemas econĂ³micos y sociales de HaitĂ.
5.- Los dominicanos y dominicanas no podemos seguir cargando solos con el peso de sus problemas y mucho menos a expensas del respeto a nuestra soberanĂa, nuestra ConstituciĂ³n, nuestras leyes y nuestras normas migratorias.
6.- HistĂ³ricamente les hemos brindado todo nuestro apoyo solidario. En ocasiones, mĂ¡s allĂ¡ de nuestras posibilidades como paĂs con grandes limitaciones econĂ³micas. Ayudar a buscar las soluciones de los graves problemas de nuestro vecino paĂs debe ser una responsabilidad de toda la Comunidad Internacional, no solamente de los dominicanos. En ayudar hemos sido los primeros y los que mĂ¡s, pero no podemos ser los Ăºnicos.
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DeclaraciĂ³n Ăntegra de Miguel Vargas.
1.- La SoberanĂa de la RepĂºblica Dominicana es sagrada e innegociable. NingĂºn paĂs, ni organismo internacional, ni tampoco ninguna Corte, tiene derecho a trazar pautas sobre nuestra ConstituciĂ³n y nuestras leyes en materia de migraciĂ³n y el rĂ©gimen de extranjerĂa.
2.- Ha sido mĂ¡s que obvio y evidente las presiones internacionales sobre la RepĂºblica Dominicana, ante el tema de la migraciĂ³n extranjera, asĂ como el prejuicio de algunos sectores, que desde antes de emitirse esta sentencia, se han venido expresando pĂºblicamente en contra del sagrado derecho de nuestro paĂs de fijar las normas migratorias, como lo hacen todos los paĂses del mundo como principio de derecho universal.
3.- La sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos no tiene efecto jurĂdico ni es vinculante con nuestra ConstituciĂ³n y nuestras leyes, toda vez que el artĂculo 93 de nuestra Carta Magna, en su literal L) establece dentro de las atribuciones del Congreso Nacional: “Aprobar o desaprobar los tratados y convenciones internacionales que suscriba el Poder Ejecutivo” y nuestro Congreso Nacional nunca ha conocido del Convenio firmado por el Ex Presidente Leonel FernĂ¡ndez para que nuestro paĂs sea signatario de la jurisdicciĂ³n internacional de dicha Corte Interamericana.
4.- Esta sentencia debe servir de oportunidad para que las autoridades del Gobierno asuman con mayor dignidad, responsabilidad, firmeza y gallardĂa, la defensa de nuestra soberanĂa y se le recuerde a la comunidad internacional y a todo el mundo que la RepĂºblica Dominicana ha sido el paĂs mĂ¡s solidario y colaborador con nuestros vecinos haitianos, pero no podemos ser los Ăºnicos en ayudar con los problemas econĂ³micos y sociales de HaitĂ.
5.- Los dominicanos y dominicanas no podemos seguir cargando solos con el peso de sus problemas y mucho menos a expensas del respeto a nuestra soberanĂa, nuestra ConstituciĂ³n, nuestras leyes y nuestras normas migratorias.
6.- HistĂ³ricamente les hemos brindado todo nuestro apoyo solidario. En ocasiones, mĂ¡s allĂ¡ de nuestras posibilidades como paĂs con grandes limitaciones econĂ³micas. Ayudar a buscar las soluciones de los graves problemas de nuestro vecino paĂs debe ser una responsabilidad de toda la Comunidad Internacional, no solamente de los dominicanos. En ayudar hemos sido los primeros y los que mĂ¡s, pero no podemos ser los Ăºnicos.
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