Allison
Márquez Pastora
Nuestro país
oza de varios privilegios. No solo somos
el primer país del mundo en celebrar el Día Nacional de la Biblia, sino que
también somos el único país en el mundo que tiene una Biblia abierta en el
escudo de la bandera. Estos privilegios
presentan un gran reto sobre esta nación.
Si tenemos la Palabra de Dios en el centro de nuestra bandera, es porque
tenemos el compromiso de regirnos por ella.
La Biblia dice: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es
invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos
caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré
su tierra” (2 Crónicas 7:14). Dios nos
pide cuatro cosas a través de este pasaje: Primero, humillarnos. Humillarse delante de Dios y de su Palabra
significa reconocer la propia pobreza espiritual. Debemos reconocer nuestro pecado y renovar el
compromiso de cumplir la Palabra de Dios.
Segundo, orar. Debemos clamar a
Dios por su misericordia y pedir su intervención divina sobre cada esfera de
esta nación. Tercero, buscar su
rostro. Debemos buscar a Dios de todo
corazón y anhelar su presencia. Cuarto,
convertirnos del mal camino. Convertirse
significa tener un verdadero arrepentimiento el cual exige apartarse del pecado
y abrazar la Palabra de Dios para cumplir sus mandamientos.
¿Por qué
esta nación debe volverse a la Biblia?
En primer lugar, la Biblia ha sido inspirada por Dios (2 Timoteo
3:16). Ningún otro escrito contiene la
mente de Dios y revela el verdadero camino a la salvación. Este libro sagrado ofrece luz para guiarnos,
alimento para nutrirnos, consuelo para nuestros corazones, y un ancla en
tiempos de tormenta. Es el mapa del viajero, el cayado del peregrino, la espada
del soldado, y la ley del cristiano.
Millones de personas alrededor del mundo están siendo transformadas por
su verdad eterna. Las sagradas
escrituras son el medio principal del Señor para comunicarse con nosotros. No hay una sola promesa en la Palabra de Dios
que no se haya cumplido. El propósito de
la Biblia es revelar a Jesús como el Hijo de Dios. Ella nos dice que la única manera de ser
salvos del pecado y la muerte, es tener una relación personal con Él. En 1 Juan 5:11 dice: “Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que
no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.
Amigo(a), ¿conoce usted al Salvador?
Es
imperativo volver a la fuente inagotable de los siglos “La Santa Biblia”. Necesitamos urgentemente levantar el
estandarte de la Palabra de Dios en la familia, en el gobierno, en las
escuelas, en los medios de comunicación, en las artes, en los hospitales y en
todo lugar. “Bienaventurada la nación
cuyo Dios es Jehová” (Salmo 33:12).
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