Las medidas por aplicar para lograr que tengan una mejor conducta dependerán de si esta es genética o adquirida.
En la sicologÃa existen teorÃas que afirman que nacemos como una pizarra en blanco y, a medida que crecemos y nos desarrollamos, vamos colocando información en nuestra siquis. Esto se refleja en el comportamiento. Sin embargo, otras corrientes cientÃficas exponen que existe un factor genético en la conducta. Entonces podrÃamos preguntarnos: ¿la conducta es adquirida o heredada? Y si es asÃ, ¿cómo podemos modificarla de forma eficiente?
No todo lo que aprendemos nos lo proporciona el medio ambiente. La realidad es que el aprendizaje posee también componentes hereditarios. Por esta razón, es que existen personas que pueden aprender ciertas cosas con mayor facilidad o de manera más rápida y eficaz que otras. Estudios revelan que hay una predisposición biológica, innata a aprender, y asà sucede con todas las funciones de la conducta.
La capacidad del ser humano para aprender es impresionante. Por ello debemos tener extremo cuidado frente a cómo queremos que nuestros hijos reciban y procesen la información que le proporciona el ambiente y la sociedad, ya que no solo se aprende lo correcto, sino también lo incorrecto cuando no existe una orientación adecuada en las diferentes etapas del desarrollo.
Existen diversas técnicas para modificar y orientar correctamente una conducta inapropiada de un infante. En los inicios, los niños utilizan varias técnicas para poder lograr su objetivo, entre ellas rabietas, llanto y, a veces, hasta somatizan para obtener lo que quieren. Ahà se inicia la lucha de ver quién gana.
Debemos tener claro. Como padres que estamos educando y formando seres humanos, ellos aún no tienen información ni manejan altos niveles de madurez, ni inteligencia emocional. Por ende, paciencia, disciplina y perseverancia son elementos fundamentales para el logro de nuestra meta y ayudarlos a desarrollar estas habilidades.
Podemos encontrar diversos métodos correctivos, dentro de los cuales se encuentra el castigo en sus múltiples manifestaciones, incluidas las mencionadas y muy dañinas pelas.
Pero debemos tener claro que al corregir nos estamos comunicando con nuestros hijos, y cualquier método que represente violencia verbal o fÃsica, insultos, jalones, pellizcos, etcétera, va a generar violencia en el niño y en la adolescencia va a incrementar las posibilidades de rebeldÃa.
Cuando un padre o madre golpea a un niño, fÃsica o verbalmente es porque ha perdido la autoridad frente a este. Uno de los métodos correctivos con mejores resultados en los últimos tiempos es el de las consecuencias, es decir, cada acción tiene una consecuencia.
Es esencial que al implementar este método tomemos en cuenta la edad del niño o adolescente.
(+)
CUMPLIR EL CASTIGO GANA CREDIBILIDAD Si un joven ve a un padre que no cumple o altera las consecuencias de una acción negativa, inmediatamente este padre o madre pierde credibilidad y se debilita este sistema. De nada vale castigar a un niño con un método agresivo y luego darle un regalo por la culpa que embarga al padre o madre agresora. En esos casos, estamos creando confusión, premiando lo incorrecto y transmitiendo un doble mensaje de que quien te pega te quiere, lo cual es absolutamente negativo.
Si desde temprana edad nos acostumbramos a comunicarnos con nuestros hijos y hacerlos responsables de su conducta con un conocimiento claro de las consecuencias de las mismas, al llegar la etapa de la adolescencia, que en ocasiones se torna difÃcil, será más viable modificar las reglas en función de la edad.
El adolescente que es confrontado, descalificado y tratado de forma agresiva no dará ninguna respuesta positiva, y creará como mecanismo la rebeldÃa y un oposicionismo desafiante ante la autoridad, a modo de sobrevivir a un entorno hostil.
Es necesario tener claro que la adolescencia es una etapa de formación de la personalidad, donde afloran varios rasgos propios y requiere mucha observación, orientacion y afecto.
Sicóloga Olga MarÃa Renville
Twitter e Instagram @olgarenville |
0 Comentarios