POR.BENYPICHARDO DESDE ESPAÑA
La polĂtica, no es mas que un relativo al ordenamiento de la ciudad, o los asuntos del ciudadano. Es una rama de la moral que se ocupa de las actividades en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelven los problemas que le plantean su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien comĂşn.
¿ Pero cumplen la mayorĂa de los llamados polĂticos del hoy en dĂa con estas definiciones y aplicaciones ?
Empezamos citando algunas cosas que hacen la mayorĂa de los polĂticos, antes de ocupar un cargo.
En primer lugar su nĂşmero de celular, o correo electrĂłnicos, en fin vĂa de comunicaciĂłn directa casi todos sus amigos y parte de la sociedad lo saben, tan pronto llegan al poder, nadie se puede comunicar con ellos, porque inmediatamente son nĂşmeros son secretos y muy privados.
Suelen tener secretarias que ni los mensajes, ni correspondencias escritas por ninguna vĂa de sus ciudadanos les hacen llegar. y mucho menos pasar la llamada a su despacho, y si verlo personalmente ni hablar de eso, hay que hacer cita...
En actos público acostumbran a dar tarjetas de representación, pagadas con el dinero del pueblo, y autorizan a que los llames, y resuelta que esos teléfonos ya a veces ni existen, para que nadie lo moleste
Otros presuntamente asignan a una persona que le lea sus correos, porque él o ella ya no lo puedo hacer, y por lo tanto se pierde el contacto y la convivencia colectiva.
Suelen tener un periodista LambĂłn , altanero, prepotente, que se come los caramelos a todos los partidos polĂticos, y muy arrogante que saca a luz pĂşblica todas sus actividades, olvidando las más importantes- el cierre al dialogo con los demás. y asĂ taparles todas sus faltas con el pueblo que lo eligiĂł.
Acostumbran a decir que si de inmediato para luego no cumplir con sus promesas.
Estas costumbres realmente es muy real en la sociedad dominicana, incluso el llamado polĂtico suele estar hasta en su casa, y alguien de la sociedad lo solicita y le contestan que esta en la capital en una reuniĂłn .
De tal manera que es responsabilidad de la juventud, de la mujer, de la iglesia, de los educadores, en fin de toda la sociedad saber a quien elegir para ser su representante, porque al comenzĂł muchos abrazos y saludos y caravanas y promesas, pero luego se olvidan de eso, y a los primeros en apartar de sus vida social y polĂticos son a los que más trabajaron para llevarlo al poder.
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