Elaborado por: Rocío S. Pérez Piña
Actualmente la ciencia y la tecnología de
América Latina, según lo plantea el autor Silvio Vaccarezza (2004) carecen de
una guía clara de orientación. Por lo que grupos de investigadores aislados con
capacidad para afrontar los desafíos del momento en la frontera internacional
del conocimiento. Todo avance científico
o tecnológico por pequeño que sea, influye en la relación hombre-naturaleza,
por esta razón el estudio de estas áreas no se puede desligar del entorno
social. Se sabe que la ciencia y la tecnología se han convertido en ramas de la
actividad inseparables de la vida y el progreso de la sociedad desde hace
varias décadas.
Al hablar de América
Latina nos referimos a un posicionamiento que les apuesta a las tensiones
geopolíticas en los lugares que se desarrollaron las investigaciones y que a su
vez intentan dar espacios visibles a la temática y enfoques metodológicos que
se usan para hacer estudios sociales de la ciencia y la tecnología en este
lugar del mundo. A partir de los años cincuenta, América Latina inició un
proceso de formulación de políticas científicas y tecnológicas, provocando un
proceso de institucionalización de éstas como de diferentes mecanismos de
desarrollo del sector.
Las
TIC en América Latina comienza a promoverse a mediados de la década de 1980,
coincidiendo con los años en los que algunas innovaciones tecnológicas empiezan
a ser empleadas de manera más o menos regular en ciertos sectores sociales.
Pero su incorporación no puede explicarse desde la perspectiva tecnológica,
sino desde la imposición del modelo político-económico neoliberal, que
paulatinamente iría reemplazando las premisas de una educación concebida para
la sociedad industrial por una educación para toda la vida, ofrecida en
cualquier espacio y tiempo, vinculada estrechamente con el sector productivo,
basada en las necesidades curriculares de los alumnos y costeada por ellos
mismos.
Las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC) han tenido un desarrollo explosivo en la última parte del
siglo XX y el comienzo del siglo XXI, al punto de que han dado forma a lo que
se denomina “Sociedad del Conocimiento” o “de la Información”. Prácticamente no
hay un solo ámbito de la vida humana que no se haya visto impactada por este
desarrollo: la salud, las finanzas, los mercados laborales, las comunicaciones,
el gobierno, la productividad industrial.
En
América Latina la influencia más destacada de las TIC en educación se da en los
programas a distancia, empleados históricamente como un recurso para abatir
rezagos. Esto no quiere decir que su incorporación no haya propiciado
innovaciones en el aula. Aunque estos cambios existen, dependen más de actores
individuales y situaciones coyunturales que de planes y propuestas
institucionales. Es posible, incluso, sostener que las primeras incursiones de
las TIC en las instituciones educativas se dan en el ámbito administrativo más
que en el académico y, para algunos planteles, lamentablemente, tales
innovaciones han quedado encerradas tras las puertas de la dirección o de la
administración.
América Latina y el Caribe han ocupado un
lugar de vanguardia en los últimos años, presentando el crecimiento más rápido
del mundo en las tasas de incorporación de tecnología y conectividad BID,
2012), aun cuando todavía le queda un largo camino que recorrer para asegurar
un acceso equitativo y universal.
Al ofrecer una mirada que le da crédito a la
innovación, credibilidad y producción de calidad en América Latina, también nos
da una perspectiva que saca a la luz asuntos fundamentales que nos hablan de
las problemáticas de producciones
