Por Antonio Peña
Al conmemorarse hoy 172 años de la Independencia Nacional, el sentir de cada hombre y mujer dominicano y dominicana, debe estar altivo, cónsono con su propio espíritu y alma, como forma de demostrar que somos libres e independientes, y que por consiguiente, comprendemos que la libertad es un don de la divinidad, expresado en el esfuerzo del ser humano, que generalmente lucha a fuego y sangre para conseguir plasmar y concretar sus ideales de manera indeleble.
Como pueblo, nación y país, tenemos el derecho de actuar libre y soberanamente, sin que nadie por más poderoso que sea, sobre la faz de la tierra, nos lo impida, no obstante, existe la creencia y mora en la mala conciencia de alguna de nuestra gente, que voces y fuerzas extranjeras, pueden impedírnoslo y, es en razón de esa negativa actitud, que hoy más que nunca, se hace necesario fortalecer nuestra identidad nacional, enardeciendo nuestros valores patrios, bajo la luz del Altísimo nuestro Dios, y la figura viva de los símbolos identitarios dominicanos, que son el escudo, la bandera y el himno nacional.
Emulemos siempre a los forjadores de nuestra nacionalidad, a el Duarte, el Sánchez y el Mella, inmortales, al igual que a los y las demás compatriotas que de una manera u otra contribuyeron a plantar en el suelo que compartimos, una república libre e Independiente.
¡Viva por siempre la patria libre, y viva consigo, la República Dominicana!
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