De su historia yo no formo parte, solo algunas palabras entrecruzadas en los largos años que han transcurrido, pero siempre estuve ahÃ, mirando cada trayecto de su miserable y victoriosa vida. Si la conocÃ; la conocà y lo que no vivÃ, me lo contó entre humo y alcohol, quizás como confesionario nocturno, en el negocio que tenia encontró en mà el eslabón que le faltaba para tratar de manifestar el dolor que sentÃa su alma, como forma de apalearlo, o quizás hice las veces de psicólogo empÃrico y nocturno de esa pobre niña, infeliz adolescente y feliz mujer.
Cuando le llego su menarquÃa (la primera menstruación), su madre con poca formación y precariedad económica, no entendÃa que aun era una niña, decepcionada y golpeada por la vida desde hacÃa tres años; sufriendo la ruptura de una relación y el abandono junto con su hija, se excuso ante los familiares diciendo –mi hija ya se formo, ya es una mujer, si me quedo aquà voy a morir yo y va a morir ella- la abandono se la entrego a una tÃa solterona que era la que tenia las posibilidades de semimantenerla, la niña no sufrió, vio en esto una válvula de escape; de escape a los maltratos sometida desde que su padre la abandono, debido a que su madre veÃa en ella la figura de su padre, porque era idéntica a él.
Su tÃa la limito a un confinamiento, donde por los quehaceres de la casa le otorgaba migajas de comida, y siempre tirándole en cara lo desafortunada que era. Cuando le iba mal en el bingo y los dados, los gritos y las vociferaciones hacia la adolescente se extendÃan hasta la media noche, mientras ella se colocaba en un rincón de la casa constantemente cantando para no oÃr a su tÃa, se hicieron tan repetidas las ocasiones, que ya se sabÃa más de diez canciones y las cantaba todas de manera magistral.
Un dÃa la solterona tÃa conoció en el juego de los dados a una viajera como le decÃan en el barrio que le ofreció las posibilidades de irse al extranjero, le ofreció un denominado machete (visa y pasaporte alterado o falsificado), pero que tenÃa que disponer una cantidad de dinero para el pasaje, los tramites y estadÃa; asà lo hiso la tÃa al cabo de dos meses consiguió el dinero con la ayuda del prestamista más cercano, a ella le fue muy fácil, tuvo que vender casi todo lo de la casa e hipotecar la misma.
El dÃa de la despedida de la tÃa sus amigas le organizaron un gran fiestón, pero en medio de la fiesta y alegrÃa soltó la pregunta que todos estábamos esperando, manifestando-me voy, pero quien de ustedes mis amigas se va a quedar con mi sobrina, que yo cuando pueda le mandare su remesa para que me la aguanten en lo que yo le hago los papeles a ella-, la vecina de enfrente la negociante, la que aguantaba el san el barrio, inmediatamente le dijo –yo mi hermana-, por el hecho de que vio una inversión, no una ayuda.
Pasaron los meses y de la tÃa, ni de la mama nada se sabÃa, mucho menos del padre no se sabÃa absolutamente nada, la vecina sanera después de una larga espera logro contactarse con la viajera que le otorgo las facilidades a la tÃa y le dijo la viajera que todo fue un fracaso ¡vaya sorpresa! al mes de estar allá la tÃa se vio envuelta en una discusión pasional y le dio una estocada a una mujer hiriéndola mortalmente y se encuentra en una prisión purgando una pena reclusoria. La sanera, le recogió la ropa a la niña y le dijo que no podÃa seguir manteniéndola porque los cuatro hijos que tiene son varones y no quiere que en un futuro, le sarga embarazada ahà en su propia casa.
Asà transcurrió su adolescencia, haciendo los mandados en el barrio, lavando, planchando, durmiendo en distintas vecinas, quedándose en muchas ocasiones compartiendo unos tragos con la vecina que mas la querÃa: una señora cuasialcohólica, que le gustaba su compañÃa, para que ella la lleve en brazos de amiga a su casa, esta fue la que le enseño de los hombres, de las bebidas y que la desdicha es algo perpetuo en personas de su estirpe, la hundió en un conformismo retrograda y una resignación inhumana.
Tras la muerte de su amiga la cuasialcohólica, su afán por la subsistencia de su adicción por el alcohol, la llevo a salir del barrio y buscar el alcohol que tanto le hacÃa falta en sus venas en las cantinas de los bares de la ciudad; ya los vecinos dejaron de buscarla, le perdieron la confianza, porque entre susurros todos decÃa –cogió la calle y a lo mejor cogió maña-, y tras la pérdida de la confianza, sin ninguna enseñanza educativa ni técnica y tras sufrir el desprecio de quienes le dieron parte de su crianza, busco trabajo, pero no lo encontró.
Un dÃa se le ocurrió a falta de entretenimiento en una discoteca del lugar poner a cantar al público y darle un premio a los tres primeros lugares, aprovecho la ocasión la joven canto una de las tantas canciones que se aprendió cuando la tÃa realizaba sus insultos nocturnos, una canción (no recuerdo el autor) titulada “lo que es la vida”, agradando al propietario quien le ofreció hacerlo todos los martes, y ahà encontraba su sustento de tres dÃas y una que otra propina que le lanzaban mientras cantaba.
Sufriendo en carne propia los golpes que le ha dado la vida, se hundÃa cada dÃa mas y mas en el circulo vicioso del alcohol y la diversión ficticia, donde te regalan el alcohol, te brindan la comida y se comen tu cuerpo. Sobreviviendo en un mundo frio, esperando que algún dÃa alguien que toque su cuerpo, también le toque el corazón, mas luego su alma (ella siempre me lo decÃa), pero todo se circunscribió a lo fÃsico, porque eso era lo que podÃan ver, aunque su alma resplandecÃa la esperanza de un hogar estable, el alcoholo le opacaba la vista a quien querÃa ver ese lado de ella.
Una noche oscura como las tantas que habÃa vivido desde su niñez, caminaba adolorida en el malecón, por los golpes de alguien que querÃa disfrutar de las mieles de su cuerpo a la fuerza (esa noche fue la última vez que la vi triste y destrozada) venia del parquecito del malecón, (donde hoy está actualmente el parque infantil y educativo), donde fue violada y agredida por un hombre que aprovecho la oscuridad del parque, lo deshabitado de la zona y su cuerpo débil por el alcohol; me contó entre llanto lo que le habÃa pasado, se arrodillo ante mÃ, y le pidió a Dios que la mate, que no se quitaba la vida porque eso Dios lo castigaba, que solo tenÃa diecinueve años y parecÃa una vieja, desde aquel dÃa no supe mas de ella.
Pasaron más de siete años, contábamos a penas en el segundo año de un nuevo siglo (2002), ya habÃa terminado mi carrera de derecho, tenÃa dos años ejerciéndola, estaba en mi cubÃculo escribiendo una instancia para una demanda en partición, de repente alguien toca mi cubÃculo, le autorizo a que pase, me dice que quiere comprar un vehÃculo que tiene parqueado al frente y le explico los requisitos me dice -¡Dannerys, no me conoces!- cuando dijo esa palabra, ,me quede fijamente mirando sus ojos y le pronuncie su nombre, me abrazo fuerte, se puso a llorar, me dijo que tenÃa dos dÃas preguntando por mÃ, yo al ver su rostro radiante de felicidad, le acompañe en sus lloros, nos perpetuamos en un abrazo y lagrimas alrededor de diez minutos y con voz entrecortada lo único que se me ocurrió fue preguntarle ¿Qué paso, como lo hiciste?.
Me dijo: “aquella noche, camine hasta la heladerÃa el polo (que quedaba en la parte de debajo donde queda el local del P.R.D., en la esquina de la Jaime Mota con Treinta de Mayo), me puse a llorar y a maldecir mi vida y hacerle preguntas a Dios del por qué? a mÃ, que si eso era lo que él me tenÃa que me quite la vida.
Unas personas que estaban hospedada en el Hotel Micheluz (estaba ubicado donde hoy operan oficinas en el edificio frente a pollo rey, propiedad de Jacobo), esas personas me aconsejaron, me dieron comida y me dijeron que me vaya a bávaro, que ellos son de Higuey y pueden darme una bola, que conocen a un gerente de hotel que puede darme trabajo; asà lo hicieron, cuando llegue me pregunto el gerente que yo sé hacer, le dije que cantaba en Barahona, inmediatamente el me coloco en una parte del espectáculo pero solo los miércoles para empezar”.
“En mi primera noche, en mi debut, cuando empecé a cantar, vi entre el público una persona extranjera mirándome fijamente, para asegurar algo extra, fui donde él, y mientras cantaba le estreche mi mano y él me saludo, mas luego que finalice mis tres canciones, me dijo la cantinera del bar del hotel, que habÃa una persona que querÃa conocerme, accedà a su petición, era el mismo señor que me estaba mirando, me invito a sentarme, él no sabÃa hablar español, ni yo sabÃa su idioma, busco a un intérprete del hotel, lo sentó junto a nosotros y asà pudimos hablar, pero mientras me interrogaba, note que él no tomaba alcohol, eso me preocupo porque yo querÃa encender el ambiente y dármelo de una vez para asfixiarlo, tu sabes dannerys que esos gringos se asfixian de nada y mas con los trucos que uno ha aprendido en la calle.
Le dije que tome, me dijo que no, que él no toma, ni tendrá relaciones antes de casarse, que su iglesia y sus principios cristianos no se lo permiten, que aunque suene extraño, para él no es extraño, porque cuando Dios le habla, el responde y hace lo que Dios le revela, que asà paso cuando querÃa conseguir su primer trabajo; dijo además que Dios le dio una revelación en su paÃs (procedÃa de un paÃs de Europa), que busque un mapa y localice un paÃs llamado República Dominicana, que la esposa que el tanto anhela está ahÃ, que la primera mujer que te extienda la mano esa será tu esposa para toda la vida, que él en esta ocasión vino solo a realizar la voluntad de Dios, que se habÃa hospedado en ese hotel, porque el que él reservo tuvo problemas con su reservación, que solo durará dos dÃas y luego se irá pero que cuando vuelva es para casarse conmigo”.
“Y yo al decirte la verdad Dannerys, todavÃa no me lo creÃa, se fue me dejo dinero y de repente a los veinte dÃas después, apareció el hombre, cuando lo vÃ, me tire al piso del hotel, llorando, el hombre se apareció con su familia y sus amigos y lo demás es historia, vivo en el extranjero tengo dos niños preciosos, deje al alcohol y al igual que él le sirvo al señor, buscare a mi madre, que según me han dicho esta en San Pedro, mi padre nunca he sabido de él, pero lo continuare buscando”.
Han pasado Trece años de ese encuentro con mi amiga, siempre nos comunicamos y el único requisito que exigió para yo poder escribir parte de su historia, es que les diga a los lectores, ¡Que Dios siempre tiene algo guardado para nosotros, pero si no buscamos a él, no podemos obtener lo que nos tiene guardado!.
Ella deseo esa noche que Dios le quite la vida, y él la complació, le quito la vida de inmundicia y pecado y la convirtió en una mujer nueva en Cristo!.
Y recuerda que de la cuna a la tumba solo Dios tiene el lápiz, para describir el mapa de tu vida!
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