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Hay un punto donde tu mente no puede llegar, ese lugar donde solo el corazón sabe a ciencia cierta que es una luz divina capaz de irradiar todo a su alrededor, solo que con el pasar del tiempo, de este tiempo en la Tierra, se han olvidado de la fuente magnÃfica, llena de la gloria que son; bajaron de poseer la gracia divina al total olvido de su propia luz celeste. Son semillas del inmenso espacio divino, rutas perfectamente conocidas por sus espÃritus divinos, que ahora están en recordar lo que son; aunque ya muchos lo saben, pero aun asà el encuentro de todo lo que son es algo inimaginable para sus estados de conciencia, el cual transitan ahora, aun para los más despiertos. Pero la esperanza es la luz que los guÃa de camino a esta casa que eligieron, están volviendo al corazón.
En la bulliciosa paz de sus corazones yace la esencia misma de las gloriosas frecuencias de realizaciones en todos los recuerdos, solo que el hastÃo, la falta de luz, la cual han entregado para que sean otros que alumbren el camino de su despertar los ha llenado de la pena más pesada que puede haber en sus estados de frecuencia, o de total desconocimiento. No son el amor olvidado como les han hecho creer, son la luz del mundo; tienes dones especiales para transitar en la materia, que es la creación de la inconsciencia de creer que esto es solo lo que es y lo que son.
Todos ustedes están dotados con dones especÃficos, de única frecuencia y marca indeleble con los cuales nacen. Una creación es dotada de cada especialidad para poder ejercer su vida en el planeta, porque la creación en sà no se sostiene sola. Necesita de los atributos del espÃritu divino, los cuales realizará a través de su Cristo interno: su cristiandad, lo que vino a enseñar Jesús. Esa luz debe convertirse en la paz de encontrar el camino que lo lleve a ver la fuente luminosa, de armonÃa de ser y entender que no eres un ser olvidado en un lugar del gran espacio, que eres la esencia misma de todo lo que es, esto es algo grabado en tus células, en tu ADN, acéptalo.
No te centres en tus faltas, céntrate en tus fortalezas, porque ahora haces todo lo contrario, por eso no vez tu luz. Que el amor al Padre sea el básculo de poder que te sustente, y ese poder está en ti, sà en ti, a través de todos los dones y fortalezas que tienes y ahora no quieres ver. El maestro Josué dice: “Limpia tu vista no del polvo que cae en tus ojos, sino de la tela de araña que tú mismo te has creado para que puedas ver la simpleza de las cosas que son lo verdaderamente importante para ti y para el mundo”.
Deben comenzar a ver con su corazón espiritual, ya que su corazón fÃsico está marcado por huellas en el tiempo de un pasado que no quieren transcender, asà que solo ese corazón espiritual los elevará a ver su propia luz y, por ende, la de los demás, y eso los hará ser un farol para el mundo.
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