8:46 AM -
NUEVA
YORK._ Un anillo que pertenecía al estudiante dominicano Manuel Mayí
(Manny), asesinado en un crimen de odio y racial por un grupo de
italianos que lo persiguieron por 16 cuadras desde el parque de los
"spaguettis", matándolo a golpes, tubazos, batazos y con otros objetos
contundentes, está en manos de la policía desde el 2004 y la madre de la
víctima, Altagracia Mayí, quien no descansa exigiendo justicia, está
reclamando la devolución de la prenda.
El estudiante criollo que llegó de niño desde
República Dominicana a Nueva York y cursaba en La Guardia Community
College fue asesinado el 30 de marzo de 1991.
Nadie ha sido sentenciado por el crimen y desde
entonces, su progenitora, mantiene una cruzada porque los responsables
del homicidio sean juzgados y condenados.
La víctima tenía 18 años de edad y huyó unas 16 cuadras tratando de buscas auxilio, pero nadie lo ayudó.
Cuando el grupo de facinerosos lo alcanzó, lo
cazaron como un "animal", dándole una muerte horrenda. Lo dejaron
tiraron en el pavimento agonizando y estuvo varias semanas en coma del
que nunca despertó en un hospital de Queens.
Recibió múltiples fracturas en el cráneo y otras
partes del cuerpo. La señora Mayí sostiene que los investigadores no han
hecho nada para reabrir primero el caso y encarcelar a los culpables
que todavía caminan por las calles de la ciudad como si nada hubiera
pasado.
Ello a pesar de las abrumadoras evidencias contra el grupo de matones caucásicos que liquidaron al brillante joven estudiante.
El anillo fue entregado a los investigadores por
la señora Mayí en el 2004 y que hijo llevaba puesto el día del
asesinato. La prenda fue cedida para pruebas de ADN que pudieran
identificar a los culpables.
El anillo fue descartado porque los investigadores
hallaron sólo algunas huellas de ADN de la víctima, pero no rastros de
los criminales. Durante nueve años, ella ha estado pidiendo que le
devuelvan el anillo, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.
La prenda está en un almacén en el que se guardan
pruebas, evidencias y análisis de ADN de la policía y que fue seriamente
dañado por inundaciones del huracán Sandy.
La madre le regaló el anillo a su hijo cuando él
se graduó y sostiene que es el último recuerdo que tiene de su vástago.
Dijo que la prenda tiene un valor sentimental incalculable para la
familia.
La policía dijo que tratará de encontrar el anillo
entre los montones de evidencias en el almacén, pero que el depósito
está ahora bajo la tutela de la Agencia de Seguridad y Salud Ocupacional
que selló el sitio para evitar contaminaciones.
El teniente Brendan Ryan, un vocero de la
uniformada explicó que se intentará recuperar el anillo sin violar los
protocolos. "Creemos que podemos entregárselo a la madre a la brevedad
posible"
En la época, una de las versiones dijo que la
víctima tenía una novia en el vecindario donde está situado el parque,
lo que no era permitido por los italianos que controlaban el área.
"Hay tres testigos claves que vieron la muerte de mi hijo, pero ninguno fue llamado a declarar", se queja la madre dominicana.
Los testigos eran menores de edad y ese fue el
alegato para no tomarles declaración respecto al asesinato de Mayí. Un
solo sospechoso, Joseph Celso fue encausado, pero al no tener testigos
en su contra fue absuelto por el jurado en 1992.
"Es un crimen que ha sido encubierto por los
investigadores designados", sostiene la señora Mayí que hace más de dos
décadas, permanece tocando las puertas de todas las instancias
judiciales de Nueva York pidiendo la reapertura del caso.
"Los testigos son una evidencia real, pero las
autoridades no quieren hacer nada", insiste la madre dominicana
residente en Queens.
Explicó que se le ha prometido cientos de veces
que se están haciendo los esfuerzos, "pero nunca me dicen cuándo
comenzarán a resolver el caso".
Señala la señora Mayí que la tristeza y la
impotencia que la agobian, es por ver a los asesinos de su hijo vivir
libremente sus vidas impunemente y a pesar de que las autoridades saben
quiénes son, no hacen nada para juzgarlos.
La Oficina de Prensa de la policía aduce que sus
investigadores no han escatimado esfuerzos ni recursos y ha hecho todo
lo que se ha podido, incluyendo pruebas de ADN y entrevistas con
testigos y que la investigación sigue en curso.
Por su parte, el Fiscal de Distrito en Queens,
Richard Brown sostuvo que su despacho no ha estado trabajando en
estrecha colaboración con la policía a través de los años en un esfuerzo
para tratar de identificar a participantes en el crimen de Mayí.
"Logramos reabrir los archivos del caso", expresó el fiscal Brown
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