Se negaron a hablar de la investigación; Manifestaron que oficiales tenían planes de boda
Desde que él ingresó a la academia fue uno A; donde quiera que
se encuentre, está alegre. Eduardo terminó ayer, el Padre permitió que
fuera así, no era lo que yo quería, ni lo que él deseaba, su tiempo
terminó en este plano, somos seres de luz que estamos en la tierra en
una misión pero tenemos que volver al Padre”.
Fueron las palabras de resignación de Glenda Altagracia Astacio, madre del piloto de la Fuerza Aérea Dominicana, Rafael Eduardo Sánchez Astacio, quien murió el domingo junto a su compañero Carlos Guerrero, al precipitarse al mar la aeronave en la que realizaba maniobras de exhibición en el show Aéreo del Caribe, en la avenida George Washington.
Con gran dolor, pero con fortaleza, describió a su hijo como un joven honesto, alegre, juguetón y a veces poeta, pero siempre recto y leal. Dijo que Eduardo, de 25 años, era el orgullo no solo de la familia sino del barrio de Cristo Rey, donde vivía en la calle 41.
Fueron las palabras de resignación de Glenda Altagracia Astacio, madre del piloto de la Fuerza Aérea Dominicana, Rafael Eduardo Sánchez Astacio, quien murió el domingo junto a su compañero Carlos Guerrero, al precipitarse al mar la aeronave en la que realizaba maniobras de exhibición en el show Aéreo del Caribe, en la avenida George Washington.
Con gran dolor, pero con fortaleza, describió a su hijo como un joven honesto, alegre, juguetón y a veces poeta, pero siempre recto y leal. Dijo que Eduardo, de 25 años, era el orgullo no solo de la familia sino del barrio de Cristo Rey, donde vivía en la calle 41.
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