martes, 30 de octubre de 2012
Nueva York fue uno de los lugares golpeados con más fuerza
Tomado de Diario Libre/Fotos de http://www.eldiariony.com
NUEVA YORK.-—
La tormenta más devastadora que haya azotado en décadas la región más
densamente poblada del país alteró las rutinas modernas, al cortar la
comunicación y dejar a millones de personas sin electricidad este martes
mientras otros tantos miles huían de sus hogares, amenazados por las
inundaciones, y se preguntaban cuando sus vidas regresarían a la
normalidad.
Una
debilitada Sandy, que pasó de huracán a temible supertormenta, mató al
menos a 50 personas, varias aplastadas por la caída de árboles. Y las
penurias no terminan. Sandy avanzó tierra adentro a través de
Pensilvania, lista para encaminarse hacia el oeste de Nueva York para
volcar más de sus aguas y probablemente causar más estragos la noche del
martes.
Dejó detrás a una aturdida e inundada
ciudad de Nueva York, una anegada costa Atlántica y un paisaje lunar de
desorden y escombros: desde devastados paseos marítimos hasta masivos
sistemas de transporte sumergidos bajo las aguas, además de una alterada
campaña presidencial a una semana de los comicios .
"La naturaleza", dijo el alcalde de
Nueva York Michael Bloomberg al atender los daños a su ciudad, "es mucho
más poderosa que nosotros".
La tempestad, que tocó tierra el lunes
por la noche en el estado de Nueva Jersey, con vientos sostenidos de 130
kph (80 mph), cortó el suministro de electricidad de más de 8,2
millones de personas en 17 estados, desde las Carolinas hasta Ohio.
Nueva York fue uno de los lugares
golpeados con más fuerza. Su corazón financiero en el Bajo Manhattan
cerró por segundo día consecutivo y varios torrentes de agua de mar
caían hacia los huecos de la zona en construcción en el Centro de
Comercio Mundial. La tormenta causó los peores daños en los 108 años de
historia del sistema del tren subterráneo de Nueva York, de acuerdo con
Joseph Lhota, presidente de la Autoridad Metropolitana del Transporte.
"Esta fue una tormenta devastadora, quizá la peor que hayamos experimentado", dijo Bloomberg.
El grado de la devastación en Nueva
Jersey se fue revelando al amanecer. Las cuadrillas de emergencia
recorrían la zona para rescatar a cientos de personas.
Con la voz ronca, el gobernador de Nueva
Jersey, Chris Christie, dio el recuento de los daños en una conferencia
matutina ante la prensa: Las vías del tren fueron arrasadas por el
agua, no fue posible encontrar un lugar seguro para que su aeronave
aterrizara en la barrera de islas frente al estado, y buena parte de la
costa seguía sumergida.
"Esto va más allá de cualquier cosa que pensé ver", dijo Christie. "El panorama es devastador por ahora".
El número de muertos dejado por el
huracán Sandy, convertido en supertormenta al combinarse con otros
fenómenos meteorológicos, ascendió a 50 en Estados Unidos. Además, Sandy
mató a 69 personas en el Caribe, antes de avanzar al territorio
norteamericano.
Las aerolíneas cancelaron 16.000 vuelos
entre el lunes y el miércoles, de acuerdo con FlighAware, una página de
rastreo de los servicios de aviación. Los tres aeropuertos principales
de la ciudad de Nueva York permanecieron cerrados.
El presidente Barack Obama emitió la
declaración de desastre mayor en Nueva York y en Long Island. La medida
liberó fondos federales para los habitantes de la zona. Obama volvió a
suspender el martes sus actividades proselitistas.
Durante una visita a las oficinas
principales de la Cruz Roja, Obama advirtió el martes al público que la
supertormenta "no ha terminado". Agregó que persisten los riesgos de
inundaciones y caída de cables eléctricos, y consideró que la tormenta
fue un evento "desgarrador para la nación".
El mandatario ofreció sus reflexiones y
plegarias para los afectados, y les aseguró, "Estados Unidos está con
ustedes". Dijo también que ha dado instrucciones para que los
funcionarios gubernamentales coordinen la respuesta adecuada. "No hay
excusa para la pasividad", advirtió.
Aseguró a los gobernadores de las zonas
afectadas que si reciben un "no" como respuesta, "pueden llamarme
personalmente a la Casa Blanca".
El candidato republicano a la
presidencia Mitt Romney reanudó sus actos proselitistas, en Ohio, aunque
planeaba convertir un mitin en un acto de recaudación de ayuda para la
tormenta.
Las operaciones se cancelaron otra vez
en la Bolsa de Valores de Nueva York. El mercado bursátil no había
dejado de operar en dos días consecutivos por factores meteorológicos
desde una intensa nevada en 1888.
La marea aumentó 4,27 metros (14 pies),
con lo que rebasó el récord histórico. Ello llevó agua de mar al Bajo
Manhattan, donde se inundaron túneles, estaciones del tren subterráneo y
ductos del sistema eléctrico que dan servicio a Wall Street. El
problema obligó a desalojar lo mismo a pacientes de los hospitales que a
turistas de los hoteles. Los rascacielos se menearon por la fuerza del
viento, que derribó parte de una grúa instalada en el piso 74 de un
edificio en el área de Manhattan conocida como Midtown.
En Queens, uno de los barrios de la
ciudad, cerca del Océano Atlántico, un incendio devastó entre 80 y 100
viviendas el martes por la mañana, pero no se reportaron decesos.
"Esto será para los libros de récords",
dijo John Miksad, vicepresidente de operaciones eléctricas de la empresa
Consolidated Edison, que tenía a más de 670.000 clientes sin el
servicio en la ciudad de Nueva York y sus alrededores.
En Nueva Jersey, por donde entró Sandy,
el agua inundó repentinamente la pequeña localidad de Moonachie, y las
autoridades se esforzaban para rescatar a unas 800 personas, algunas de
las cuales vivían en un parque de remolques. La policía y los bomberos
usaban lanchas para llegar a la gente que quedó rodeada por el agua.
"Vi árboles que no sólo cayeron
parcialmente, sino que fueron arrancados de raíz. Vi cuando un árbol
aplastó la casa de alguien como si fuera una esponja mojada", dijo Juan
Allen, residente del parque de remolques.
La tormenta colosal llegó hasta el
centro norte del país, con lluvias intensas y nieve. Las autoridades en
Chicago pidieron a los habitantes que se alejaran de las orillas del
Lago Michigan, en tanto la ciudad se preparaba para soportar vientos de
incluso 96 kph (60 mph) y olas de 7,2 metros (24 pies). Esas condiciones
se mantendrían incluso hasta el miércoles.
La curiosidad cedió paso a la
preocupación durante la noche, cuando muchos neoyorquinos vieron
vecindarios enteros que quedaban en penumbra, por los cortes de
electricidad. El sitio del Centro de Comercio Mundial parecía un
espectro refulgente cerca de un extremo del Bajo Manhattan. Muchos
residentes reportaron que las únicas luces visibles eran las
estroboscópicas de los vehículos de emergencia y los destellos de
algunas linternas en los apartamentos cercanos.
Mientras el huracán Sandy se acercaba al
noreste del país, se combinó con un sistema polar que lo convirtió en
un monstruoso fenómeno híbrido de lluvia, viento e incluso nieve como la
que azotó a Virginia Occidental y otras zonas montañosas, tierra
adentro.
Un gran buque-cisterna encalló en Staten Island.
Los vestíbulos de numerosos edificios
quedaron inundados; fue posible ver automóviles que flotaban en el agua,
y la gente comenzaba a preocuparse por la escasez de alimentos.
Los remanentes de lo que fue un huracán
de categoría uno atravesarían Pensilvania antes de dar otro viraje
abrupto hacia el occidente del estado de Nueva York para el miércoles
por la mañana.
Aunque se seguía debilitando, la tormenta, que provocó advertencias de vientos intensos desde Florida hasta Canadá, seguirá generando lluvias torrenciales e inundaciones, dijo Daniel Brown, meteorólogo encargado de coordinar los sistemas de alerta en el Centro Nacional de Huracanes en Miami.

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