TOCANDO EL CORAZON


LA GRANDEZA DEL SERVICIO
Por Merquelin Feliz ferreras
En cierta ocasión dos discípulos de Jesús se dirigían de Jerusalén por un camino que conducía a un pueblo llamado Emaús, un recorrido de 11 kilómetros aproximadamente. Este episodio se presentó poco después de la resurrección de nuestro señor Jesucristo.

Mientras ellos hablaban de todo lo acontecido en Jerusalén un personaje extraño se les apareció e inmediatamente se integró a la conversación como si no sabía nada de lo que había acontecido. Por un momento estos discípulos llegaron a insinuarle al extraño que si era el único de los hombres de ese alrededor que no sabía el suceso social del momento. De una manera muy sutil el extraño le explicó que todo lo acontecido al personaje llamado Jesús formaba parte de un plan divino. Finalmente llegaron a la casa de los discípulos y el extraño hizo como que seguía, pero fue invitado a pasar la noche allí.

Allí sentados en la mesa el extraño tomo el pan y lo partió. Fue ahí donde ocurrió la gran REVELACION de este personaje secreto. Los dos discípulos reconocieron que quien los acompañó toda la noche era su propio maestro, quien anduvo 11 kilómetros con ellos era Jesús de Nazareth.

Pensamos que para hacer presente a Jesús en nuestra vida debemos de tener muchos conocimientos bíblicos, o ser parte de un grupo selecto de “discípulos”, o pertenecer a una región geográfica especifica, cuando lo único que nos hace reconocer al maestro es cuando somos capaces de servir a los demás. Es tomar el pan y partirlo.

No importa los kilómetros que hayamos recorridos, los caminos largos para estar cerca del acontecimiento, lo que cuenta es servir en todo el sentido de la palabra y así nuestros ojos no estarán ajenos al personaje que está a nuestro lado.

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